La Sociedad Familiar (II): ¿Qué tipo de empresa familiar somos?

Una vez que hemos encajado en el perfil que corresponde a una sociedad familiar, es necesario determinar qué tipo de empresa somos, ya que nos ayudará a conocer mejor la empresa y a asentar un plan de futuro acorde a los principios y categorías reales. No es más que nuestra realidad societaria.

Pero dentro de las empresas familiares existe una subdivisión de conformidad a dos criterios diferentes:

Según el número de personas propietarias, la dimensión de la empresa y la participación familiar en los órganos de dirección:

  • Doméstica: la empresa pertenece a una o varias personas, pero siendo estas pocas; suele ser de pequeñas dimensiones y los puestos de dirección y administración recae en familiares.
  • Clásica: la empresa pertenece a una o varias personas, pero siendo estas pocas; en este caso el tamaño de la empresa no importa (pequeña, mediana o grande), estando el Consejo formado solo por familiares y los puestos de dirección tanto por familiares como por extraños.
  • Extendida: la empresa pertenece a un grupo relativamente amplio de personas; en este caso el tamaño de la empresa tampoco importa (pequeña, mediana o grande), estando el Consejo y los puestos de dirección repartidos entra la familias y extraños.
  • Abierta: la propiedad es compartida con personas ajenas a la familia; en este caso estaríamos hablando de empresa de tamaño medio y grande, estando los puestos del Consejo y de dirección copados por familiares y no familiares. Es una sociedad ampliamente profesionalizada.
  1. Según la intención de los propietarios, se pueden clasificar en:
  • De Trabajo: preparar a los miembros jóvenes de la familia para que en el futuro formen parte de la empresa.
  • De Dirección: se busca que solo los familiares más capacitados para la dirección entren a trabajar en la empresa. Es selectiva.
  • De Inversión: empresa dedicada a la inversión, donde no hay especial interés en la administración y dirección.
  • Coyuntural: aquella empresa familiar donde sus miembros no desean continuar en la misma. Como adelantamos en el primer artículo de la serie sobre la sociedad familiar, este dudoso merito le suele corresponder a la tercera generación.

Como se puede observar, los criterios son generales y están orientados a un estudio global de la sociedad familiar a nivel amplio, por lo que es posible que, a priori, no encajemos en uno o nos afecten varios del mismo apartado. Es así dado que cada empresa es un mundo y cada uno conocemos mejor que nadie nuestra realidad societaria, por lo que hay que entender estos puntos como guía rápida y adecuarlos a nuestra empresa.